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Museo Roca - Instituto de Investigaciones Históricas

El Monumento a Julio A. Roca en Río Gallegos

Historia y debates.

  Amigos y amigas del Museo Roca: les compartimos una nota acerca de la polémica que surgió en torno al Monumento a Julio A. Roca en Río Gallegos el pasado mes de diciembre. Nos proponemos reflexionar, una vez más, sobre el pasado en diálogo con el presente, un ejercicio que siempre nos interpela.

  El pasado 26 de diciembre, en Río Gallegos, la Municipalidad removió el monumento al ex presidente Julio A. Roca, que se encontraba emplazado en el cruce de las avenidas Presidente Néstor Kirchner (anteriormente Av. Julio A. Roca) y San Martín. Fuentes municipales indicaron que la remoción se debe al ensanchamiento de carriles de las arterias y que podría ser sería relocalizado cuando terminen las obras.

  Pero a pesar de estas explicaciones, la propia acción de remoción del monumento despertó polémica y reacciones, a favor y en contra, por parte de ámbitos políticos locales y nacionales, vecinos y vecinas de Río Gallegos y voces desde diversos espacios. Las repercusiones continúan hasta hoy porque la acción municipal fue interpretada como un hecho político.

  No sorprenden ni este fenómeno ni las reacciones encontradas. Se han producido muchos debates previos en torno a los intentos de des-monumentalización de la figura de Julio A. Roca en diversas partes del país, especialmente en la Patagonia. En efecto, Roca es una figura controversial. Para muchos merece reconocimiento porque representa el período de consolidación y expansión del Estado así como la formación de un partido (el Partido Autonomista Nacional) que logró pacificar las relaciones entre las provincias y afianzar las bases de un proyecto político nacional a partir de 1880.

  Para muchos otros, representa la violencia del Estado nacional para con los pueblos originarios en la mal llamada “Conquista del Desierto” de 1879, cuya realización fue decidida por el Estado argentino. En efecto, surgió de una ley sancionada por el Congreso Nacional durante la presidencia de Nicolás Avellaneda. En calidad de Ministro de Guerra y Marina, Roca lideró la campaña y fue uno de sus principales promotores. La avanzada del ejército supuso el desplazamiento de las comunidades que habitaban la región pampa- patagonia y que sostenían con la sociedad criolla y con el Estado complejas relaciones sociales y económicas en tensa convivencia. La violencia del Estado llevó al sometimiento de los y las indígenas, poniendo en jaque el acceso a la tierra y otros recursos, así como sus identidades, que resultaron trastocadas y desestructuradas. Al mismo tiempo esta acción implicó la afirmación de la soberanía argentina en una región altamente disputada. El mapa del país que hoy nos representa es posterior a esta campaña. Además, supuso la incorporación de miles de hectáreas de tierra a la economía capitalista agroexportadora en acelerado crecimiento.

  El debate ya está instalado, es complejo y no sólo existe en las voces de los especialistas sino también en la opinión pública. Es, a esta altura, una discusión que incluye a varias generaciones. Los monumentos que representan a Roca son una suerte de fusible en donde se encienden, una y otra vez, estas tensiones.

  ¿Pero cómo fue la historia del monumento en cuestión? La obra del escultor Louis Bruninx fue erigida en 1941 en el contexto de los gobiernos de La Concordancia (una alianza entre el Partido Demócrata Progresista, una fracción desprendida del Partido Socialista y la Unión Cívica Radical antipersonalista). Roca representaba, en la primera mitad del siglo XX, el orden, el progreso, la soberanía sobre la Patagonia y la paz con la hermana república de Chile. Además, el por entonces poblado de Río Gallegos había nacido junto a la Subprefectura Marítima instalada en 1885, durante su primer gobierno.

  El Monumento lleva dos bajorrelieves: uno de ellos representa la cuestionada “Conquista del Desierto”. El otro simboliza el encuentro conocido como “Abrazo del Estrecho”, un acuerdo de paz sellado entre Roca y su par chileno Federico Errázuriz en 1899, que cristalizó importantes tratados limítrofes y puso fin a la amenaza de guerra entre los dos países. Una delegación del gobierno de Chile acompañó el acto inaugural. La figura de Roca se destaca por la vestimenta de civil. No se lo representa en este caso como un militar sino como un político y un estadista.

monumento

  La memoria y las miradas sobre el pasado en cada momento histórico se reflejan inexorablemente en los monumentos. Aunque estos sean proyectados con cierta pretensión de eternidad, son también productos de contextos y coyunturas. Nunca hay neutralidad en la historia, sino más bien posicionamientos ideológicos y políticos que se instalan en el arte público. Por eso también los monumentos son pasibles de ser analizados por la historiografía, es decir, por la rama de la historia que se ocupa de analizar las diversas interpretaciones sobre el pasado. Y como la historia misma, los monumentos pueden y deben ser resignificados. En este sentido, aunque los debates continúen abiertos, es importante conocer sus historias y contextos de producción. Los monumentos nos hablan del pasado, de las figuras homenajeadas, pero también de quienes los pensaron e impulsaron. Cuando se interviene un monumento, ya sea por parte del Estado o de la sociedad civil, se hacen visibles sus resignificaciones. Cuando se lo quita del espacio público esas huellas del pasado se pierden y la memoria y sus derivas quedan silenciadas.

  El Museo Roca posee dos ejemplares de la medalla conmemorativa acuñada en ocasión de la inauguración del Monumento en Río Gallegos así como un Álbum con imágenes del evento inaugural, cuyas fotografías compartimos.

medalla

RioGallegos