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Museo Roca - Instituto de Investigaciones Históricas

La federalización de Buenos Aires

El 6 de diciembre de 1880 se promulgó la Ley 1029. Con ella se declaró oficialmente a la ciudad como capital de la República Argentina.

  La historia de cómo esta ciudad se volvió la capital de la nación atraviesa prácticamente todo el siglo XIX. Fue un proceso largo, polémico y conflictivo. En la base hay dos problemáticas: una, la necesidad imperiosa del Estado nacional de una sede para sus autoridades. La otra, el enfrentamiento entre Buenos Aires, con su monopolio aduanero, y las provincias, que data de la época colonial.

  La primera vez que se instauró la capital en Buenos Aires fue en 1827 bajo la presidencia de Rivadavia. Esta solución fue rechazada tanto por las provincias del interior que no querían la centralización en la ex capital virreinal, como por la de Buenos Aires, que veía expropiada su ciudad más importante y una fuente de recursos. Luego de la experiencia de la Confederación Nacional, presidida por Paraná, la “Cuestión Capital” se resuelve temporalmente con la ley de residencia (de la Capital) en 1866. Durante una década se trató remediar este hecho provisorio de diferentes maneras, incluidas siete iniciativas parlamentarias. Se consideraron diversas opciones de ciudades como: villa de Fraile Muerto, Rosario, San Fernando, Córdoba, Villa María o Villa Nueva, San Nicolás de los Arroyos, Villa Constitución y Martín García (la Argirópolis de Sarmiento).

  Mientras tanto la situación en la ciudad de Buenos Aires era como mínimo incómoda. Los dos gobiernos, el nacional y el provincial, compartían territorio. El gobierno nacional residía en la Casa Rosada, el gobernador de la provincia en Moreno 134; el Congreso en Victoria y Rivadavia; la Legislatura en Perú 134; la Corte Suprema en la calle Bolívar 137; la Corte Provincial en la misma calle Nº23. El gobierno nacional contaba con el apoyo del ejército y el gobernador, y con los cuerpos de Guardia-cárceles, Rifleros, Voluntarios de la Boca y Negros Victoriosos. 

  En el último mensaje frente al Congreso, Nicolás Avellaneda habló de solucionar la “Cuestión Capital”. En las elecciones presidenciales de 1880 venció el candidato de la coalición provincial, Julio A. Roca, frente al porteño, Carlos Tejedor. Buenos Aires y Corrientes desconocieron los resultados y comenzaron la Revolución del 80. Fue una guerra civil más que un duelo partidario. Era el choque entre dos modelos de país. Se enfrentaron el ejército Nacional con 3000 hombres y la guardia miliciana provincial con 12.000. El resultado fue de alrededor de tres mil muertos en los quince días de junio que duró la crisis.

  Ante la escalada de violencia, Avellaneda había decidido, por decreto, asentar a las autoridades nacionales en la ciudad de Belgrano, que en ese entonces era un territorio separado. Esta maniobra era ilegal, por eso la Corte Suprema no quiso acatarla y permaneció en Buenos Aires. La mayoría de los senadores y algunos diputados se instalaron con el presidente. En agosto, el primer mandatario presentó el proyecto de ley de Capitalización de Buenos Aires. En esta discusión las ideas de Alberdi, esgrimidas hacía veinte años, fueron de gran peso y varios diputados lo citaron. Entre ellos: José M. Olmedo, Gil Navarro, Felipe Yofré.

  El 21 de septiembre de 1880 fue aprobada la Ley 1029 por la cual se declaraba a Buenos Aires capital de la República y se la ponía bajo control federal directo. Las autoridades provinciales pasaban a ser “huéspedes” hasta que decidieran la locación de la nueva capital provincial. 

  Intervenida la provincia de Buenos Aires, la legislación, con una mezcla de persuasión y de fuerza, sancionó el 27 de noviembre una ley que cedía el municipio de Buenos Aires para capital de la República. 

Senado1880

  La última obra de Alberdi fue: “La República Argentina consolidada en 1880, con la ciudad de Buenos Aires, por Capital”. Para él, la federalización de la ciudad constituía el triunfo de sus ideas constitucionales, la piedra angular de la organización del país.

  Una muestra de la animosidad entre ambas posturas es reflejada por la prensa que el 6 de diciembre, día de promulgación de la ley de capitalización, enfrenta a los diarios La Tribuna y El Nacional. El primero comentaba: “Buenos Aires ya no es de los porteños”. Y el segundo replicaba: “Así es, en efecto; ahora pertenece a los argentinos. ¡Qué vergüenza! No es verdad. Y pensar que también pertenece a los argentinos la gloria de la independencia y la bandera”. Y concluía: “Si vamos a este paso, los porteños, que no son argentinos, se van a quedar sin camisa.”

  Bajo la presidencia de Julio A. Roca quedó oficializada la sede del gobierno de la Nación en la ciudad de Buenos Aires. La provincia aprobó posteriormente la construcción de la ciudad de La Plata en la Ensenada. Finalizaba así una de las cuestiones políticas más simbólicas sobre la consolidación del Estado nacional.