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Museo Roca - Instituto de Investigaciones Históricas

Las Damas de la Misericordia

Establecida como sociedad de beneficencia en la década de 1870.

   A lo largo de la historia, todas las sociedades han desarrollado prácticas para ayudar a las personas más necesitadas y desprotegidas. En los albores de la modernidad, los Estados nacionales se involucraron en las tareas de asistencia social, avanzando sobre espacios que habían estado tradicionalmente  a cargo de la Iglesia.

  Así en la Buenos Aires de la década de 1820, durante las Reformas Rivadavianas, el Estado comenzó a ocuparse de las políticas de beneficencia que hasta entonces se encontraba en manos de las órdenes religiosas. Así fue como las cofradías se fueron suprimiendo y dando lugar a las Sociedades de Beneficencia. Éstas eran organizaciones laicas gestionadas por mujeres pertenecientes a las elites sociales: esposas, madres, hermanas e hijas de los hombres notables de la época. Era propio de aquella sociedad patriarcal asignar a las mujeres roles vinculados al cuidado de personas. Estas damas se ocupaban de un amplio espectro de ayudas que abarcaban lo que hoy denominamos “Bienestar Social”. Unas décadas más adelante las acciones de beneficencia pasaron a ser parte de las políticas públicas. Sin embargo, siguieron existiendo diversas organizaciones y nuevas iniciativas de la sociedad civil vinculadas al cuidado de personas, muchas de ellas articuladas a la Iglesia católica. En ellas el rol de las mujeres siguió siendo protagónico. 

   En 1872 se establecen las Damas de la Caridad de San Vicente de Paul, en la iglesia Nuestra Señora de las Victorias. Las mismas mantenían un asilo en la calle Paraguay. Luego un grupo decide separarse y funda una institución llamada Damas de la Misericordia, que se estableció en la calle Azcuénaga 1630. Carmen de Avellaneda, esposa del presidente de la Nación Nicolás Avellaneda, fue la presidenta fundadora, secundando de este modo a su esposo en sus actividades sociales y políticas. Incluso el Papa León XIII reconoció a la esposa de Avellaneda con distinciones y condecoraciones religiosas.

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   En sus inicios,  la “Casa de la Misericordia” u hogar de ancianas, funcionaba como lo que hoy se denominaría una residencia geriátrica. Aquí se buscó albergar mujeres que se encontraban en situación de desamparo. Las ancianas vivían en la casona como “en familia”, cuidadas por las Hermanas de la Caridad. Con el transcurrir de las décadas la Sociedad fue creciendo y expandiendo sus funciones. 

   Actualmente, y continuando con su legado de más de un siglo, la Sociedad Damas de la Misericordia es una asociación civil sin fines de lucro, que forma parte de la Iglesia. Está orientada a la asistencia social en los dos polos de la vida, la niñez y la ancianidad y especialmente dirigido al género femenino. Cuenta con una Casa de Ancianas y un Hogar de Niñas, que reciben escolaridad primaria en el Colegio que también forma parte de la Sociedad. Su histórico edificio, lleva las sucesivas marcas del paso del tiempo e historias de miles de niñas y mujeres que han sido parte de dicha entidad. 

   El cuidar del otro es una de las actividades más nobles a las que las personas podemos aspirar. Nos hace solidarios y valiosos y se equipara con el cuidar de uno mismo. Estas instituciones surgidas en el siglo XIX y que continúan vigentes en la actualidad, nos hablan de los problemas sociales, de las desigualdades e injusticias de la sociedad. Pero también de la transformación de situaciones desafortunadas en prácticas constructivas y generosas.

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   Para más información sobre el tema les recomendamos leer De las cofradías a las organizaciones de la sociedad civil de Luis A. Romero, José L. Romero.